sábado, 15 de enero de 2011

EL COLEGIO MAYOR Y LA INEQUIDAD PRESUPUESTARIA EN EDUCACIÓN

Mg. Arquímedes Veneros Salinas
arquimedesveneros@gmail.com

Las improvisaciones en la política educativa peruana, el incumplimiento de los compromisos asumidos respecto a la calidad educativa y sus correlatos presupuestarios nacionales e internacionales no tienen cuando acabar. Ocurrencia tras ocurrencia es lo que el Ministro de Educación y compañía han venido mostrando últimamente. Son simples campañas distractoras o cortinas de humo que no solucionan el problema de fondo, la ausencia de una verdadera Política Presupuestaria y Educativa que se oriente a garantizar, en el mediano y largo plazo, una Educación trascendente, de Calidad y con Equidad.

Hablar de Colegios Mayores y Colegios Emblemáticos es robustecer las desigualdades; equivale a profundizar la inequidad, la discriminación, la exclusión y la centralización en vez de la justicia, la inclusión y la descentralización. Es como que en cada colegio del Perú seleccionáramos un “Aula Mayor”, donde estén los estudiantes más destacados y,… ¿el resto qué? ¿Dónde quedan las teorías psicopedagógicas? ¿Dónde los principios de la educación consagrados en el DCN? Y ¿los paradigmas educativos?

Siguiendo la irracionalidad de los expertos del Ministerio de Educación (MED) podríamos adelantar que destinarán presupuestos para Colegios Mayores y Menores, Emblemáticos y No Emblemáticos… ¿en la misma línea se tratará las remuneraciones de los trabajadores de la educación? ¿¡!? Eso, evidentemente, es una improvisación más porque no cuenta ni con la infraestructura, equipamiento, presupuesto, ni personal especializado para funcionar, no se tiene claro que pasara después con los egresados, que diseño curricular funcionará en él, es decir es un ensayo más. Tal vez, sólo sirva  para justificar gastos del exiguo presupuesto.

Pero veamos, como se ha venido trabajando con el presupuesto asignado al sector educación. Como sabemos, la elaboración de un presupuesto no implica hablar de cifras definitivas e inalterables sino de montos que posteriormente cambian. Para el 2011, la previsión presupuestaria es de 14 166,8 millones de nuevos soles, la misma que terminará siendo alterada. Este monto, en el Presupuesto del Sector Público, significa el 16 % y el 3,15% del Producto Bruto Interno (PBI); lejos del 6% como es la recomendación de la UNESCO y el Acuerdo Nacional (2002), reconociendo la importancia de la educación en todos los países y en el Perú, respectivamente. Como es lógico, el valor absoluto del PBI no es uniforme en todos los países. Los ricos tendrán un PBI elevado, mientras los países pobres y chicos tendrán un PBI bajo, en términos absolutos.
A estas orientaciones se han sumado, en base a la vigente Ley N° 28044 Ley General de Educación y normas legales derivadas de ella, organizaciones especializadas, partidos políticos y los últimos presidentes de la república. El gobierno de Toledo y García se comprometieron a invertir no menos del 6% del Producto Bruto Interno en la educación y que la inversión, por estudiante, se incrementaría a montos constantes. Pero, lamentablemente, todos los ofrecimientos y las leyes han sido letra muerta.
Los analistas económicos sostienen y demuestran que no solo no han honrado sus palabras sino que han sido incapaces de invertir lo previsto para el año fiscal del sector. Por ejemplo, a cinco semanas de concluir el año 2010 se había gastado el 69,6% del presupuesto, sospechándose que al término del año ni siquiera se invertiría el 2,80% del PBI.
Los funcionarios del gobierno difunden, por donde van, que se ha destinado mayor cantidad de dinero para educación, sin embargo, las políticas previstas en el Proyecto Educativo Nacional (PEN) siguen olvidadas. La inversión por estudiante es muy baja, no supera los 300 dólares al año, siendo uno de los más bajos en Latinoamérica. Ni que compararnos con países europeos.
Es increíble lo que ocurre en nuestra patria. La injusticia está a flor de piel. Para atender a unos 1000 estudiantes, del “Colegio Mayor Presidente del Perú”, el presupuesto 2011 de Educación es de 33 millones de soles; es decir, 33,000 soles por estudiante: ¡unos 12 200 dólares por adolescente! En realidad, se trata de una inversión privilegiada, superior a cualquier promedio latinoamericano o europeo. Suiza, por ejemplo, invierte 12 209 dólares por estudiante de educación secundaria.

Como vemos, si por cada estudiante peruano invirtiéramos lo que se invierte por un estudiante del “Colegio Mayor” ¿Cuánto sería el Presupuesto para educación?

Esto es intolerable. Es necesario esclarecer, informar a la opinión pública por los diferentes medios posibles y exigir el pronunciamiento de los actuales candidatos presidenciales. Ellos deben responder las interrogantes: ¿Aprobarán el incremento del Presupuesto para Educación a no menos del 6% del PBI? ¿La inversión se orientará a una reforma educativa consensuada,  como la prevista en el PEN y sin improvisaciones? ¿Habrá descentralización y eficiencia en el gasto educativo, reduciéndose significativamente los gastos del Ministerio de Educación?


- “La educación no está centrada en rendir pruebas ni exámenes nacionales”
- “Se enseña para aprender a ser un miembro responsable de la sociedad; ético, humano para dar a sus estudiantes los conocimientos adecuados, enfrentar los cambios del futuro y seguir aprendiendo toda la vida”.
- “Existe un sentido altruista y de cooperación más que de un sentido competitivo”.
-  Se trata con dignidad al magisterio.
- Los maestros tienen continuidad en la formación universitaria gratuita (postgrados); entre otros aspectos.

Como vemos, existe autonomía pedagógica del maestro, estos cuentan con adecuadas condiciones de trabajo, infraestructura física y tecnológica y; sobre todo, el sistema educativo no está subordinado a los dictados de algún organismo financiero internacional para influir negativamente en los destinos de su potencial humano.
 
Los finlandeses siguen su propio modelo. Lo construyen entre todos, en cada plantel, en cada municipio; con identidad propia. Todo lo contrario ocurre en nuestra patria, con una marcadísima dependencia al imperialismo norteamericano y sus financieras internacionales. Si en el país se quiere cambiar algo no pueden soslayarse los problemas nacionales, menos aún, desconociendo la condición gremial de los maestros, propinándoles insultos y chantajeándolos, con las seudoevaluaciones para el ingreso a la “Nueva” Carrera Pública Magisterial, si quieren aumentos.

En Finlandia solucionaron sus principales problemas nacionales y, por ende, se solucionó el problema educativo y el problema magisterial. No es como plantean muchos liberales de pacotilla afincados en el Ministerio de Educación y del gobierno actual.

Muchos investigadores y analistas de la educación finlandesa sostienen que allá se ejecuta lo que se planifica como que: la lectura es fundamental, se respeta y promueve la identidad cultural, hay educación gratuita verdadera, la educación es para el aprendizaje, el currículo se define descentralizadamente, la inclusión educativa es verdadera, la formación magisterial está centrada en la investigación educativa, hay libertad pedagógica y buenos sueldos, flexibilidad organizativa sin sobrecarga horaria, no se descuida la salud y nutrición estudiantil y hay participación de expertos para los estudiantes que tienen dificultades en el proceso de aprendizaje, mientras que aquí, el régimen aprista confunde a la opinión pública, se niegan a escuchar y cumplir acuerdos vinculantes y, lo que es peor, dan pasos contrarios al modelo que dicen seguir. No está demás recordar que cada gobierno impulsa un modelo distinto al anterior. Por ejemplo, esto es de ripley, la política educativa del actual gobierno es radicalmente diferente a la de su primer desgobierno.

Los maestros seguiremos analizando, criticando, proponiendo y articulando las experiencias nacionales e internacionales exitosas. No se trata de copiar el modelo finlandés sino de aprender, en lo pertinente, de ellos. Así, podremos dotarle a nuestra educación un carácter verdaderamente científico, nacional y antineoliberal; como fue allá, en Finlandia, hace décadas.

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