sábado, 15 de enero de 2011

¿A QUÉ VISIÓN HUMANA RESPONDEN LOS LÍDERES ACTUALES?

Mg. Arquímedes A. Veneros Salinas

Cuando cruzaba la avenida Larco, a la vez que la brisa marina golpeaba mi rostro, vino a mi mente, de nuevo, la preocupación por definir el tema del artículo que debería escribir en el marco del curso de Gestión y Liderazgo educativo.

Al otro lado del manto negro, ya en el paradero, y mientras esperaba la movilidad, desatábanse en mi cerebro,  una tormenta de ideas sobre los avances de la ciencia y la tecnología y su relación con el desarrollo humano, los problemas sociales y su inexplicable incapacidad para solucionarlos.  Fue, en realidad,  poco el tiempo en que estuve hilvanando ideas. A los gritos de - ¡América! ¡América! ¡Tooodo Américaaa! - subí rápidamente al micro y, mientras viajaba, no abandoné la preocupación por el tema.       

A través de la ventana, y de rato en rato, observaba el fugaz paso de la gente y me decía a mi mismo: desde el siglo pasado, el contexto científico-tecnológico y su potencialidad humana, muestran colosales cambios; saltos cualitativos que se suceden a ritmo y velocidad mayores a los de otros tiempos de la historia de la sociedad y, sin embargo, la miseria y pobreza humana crecen a un ritmo exponencial. En ese momento, la roja luz del semáforo hizo detener el carro al conductor, lo que motivó en mí, las siguientes preguntas: ¿Por qué, con tanto conocimiento producido, no se gestiona la solución de las antiguas y profundas desigualdades de la humanidad? ¿Por qué persisten modelos económicos asimétricos y globales que  respaldan y dirigen el bienestar de unos privilegiados y el olvido de las grandes mayorías en el planeta?

Muchas más interrogantes brotaban de mi mente pero también, al instante, ráfagas de respuestas acribillaron las cuestiones. En dicho instante preferí que apareciera la verde luz del semáforo; no tardó mucho en hacerlo. La unidad móvil prosiguió su ruta y en mi imaginación se perdía la evidencia de que viajaba de vuelta a casa. De cuando en cuando miraba a través de la ventana. Me parecía ver que mis preocupaciones se agigantaban en los destellos de luz y que se reflejaban en las penumbras de la noche.  

En los días subsiguientes, las ideas primigenias fueron tomando consistencia y mayor objetividad. Así, haciendo un balance cabal encontramos que, efectivamente, la ciencia en los últimos 50 años ha revolucionado los conocimientos en las ciencias biológicas, médicas y físicas. Además, la astronomía, la aeronavegación, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones también han tenido lo suyo. Así, por señalar sólo un ejemplo, hoy podemos contar con un teléfono móvil de bolsillo con múltiples funciones como: filmar, fotografiar, reproducir música, ver televisión y conversar, en tiempo real, con personas ubicadas en puntos insospechados del planeta, entre otras operaciones comunicacionales. Ni que hablar de los viajes interespaciales, la clonación, los trasplantes de órganos, alimentos transgénicos, los mismos que han trastocado los dogmas de antiguas confesiones religiosas y ser parte de serios debates morales entre sus líderes.         

Sin embargo, como afirman muchos investigadores sociales, ecologistas y educativos, estos espectaculares conocimientos,  a la vez que impactan fundamentalmente en el desarrollo de los sectores económicos monopólicos, también afectan negativa y notoriamente el desarrollo social, ambiental, educativo y cultural de los pueblos. Evidencias sobran, por occidente y por el oriente, es incuestionable que cuando se atenta contra la soberanía, los recursos naturales, los derechos humanos y ambientales, se quebranta el estado de derecho de las naciones y cuando fracasa la política, aparece la violencia y el negocio de la guerra y se olvidan de la diplomacia y los conocimientos descubiertos por tantos lideres de la ciencia; incluidos los políticos. De allí que, muchos de ellos, se niegan a firmar los tratados internacionales; a sabiendas de que ello permitiría reducir los niveles de contaminación mundial y salvar la Tierra, nuestra Pachamama.

En ese contexto de desequilibrio humano, científico y tecnológico,  la marcha hacia el desarrollo de las civilizaciones  se ven  alteradas y las teorías sobre gestión y liderazgo del conocimiento se ven traicionadas. Así, la búsqueda del bienestar por el hombre se convierte en una odisea, en un camino tortuoso, en una marcha llena de obstáculos que perturban, peligrosamente, el mundo intrapersonal, interpersonal,  las relaciones sociales, su dinamismo en el contexto de las familias y las esferas de la sociedad, la calidad de vida de las nuevas generaciones de estudiantes del campo y la ciudad y, la consabida modernidad y globalización,  entra en un descrédito a escala planetaria.

Sin duda que la gestión y el liderazgo siempre han acompañado al hombre y su accionar en el estado y, como tal, tienen un sello ideológico muy marcado cuando son implementadas desde el poder deshumanizado. Muestra de lo dicho son las denominadas sociedades del conocimiento (monopolios estratégicos de la ciencia y la tecnología) que en manos de los países altamente desarrollados trasfieren, a los estados pobres o en “vías de desarrollo”, su “modernidad tecnológica” cuando estas han sido superadas por nuevas tecnologías. Es decir que la gestión y el liderazgo de los conocimientos científicos y tecnológicos, en manos de los países del primer mundo, están orientados al beneficio de grupos privilegiados que olvidan a la gran mayoría de las naciones.

El panorama descrito no tiene por que seguir así. Pienso que con tanto conocimiento acumulado por la humanidad debemos vencer las profundas desigualdades que subyugan a los hombres, sin esperar nada a cambio, como lo hicieron muchos lideres en la historia universal. Es una burla a los ciudadanos del mundo galardonar anticipadamente, con óscares o nóbeles, a quienes no han solucionado ningún problema grave de la humanidad sino que, más bien, lo ha encubierto o profundizado; como ha ocurrido con el Presidente de Norteamérica.  Entonces, ¿A qué visión humana deben responder los líderes actuales? ¿Qué otra visión de gestión y liderazgo deben tener los nuevos lideres?

Pienso que, en ese sentido, los prohombres deberán aquilatar y comprender el conocimiento humano como una producción personal, social y de cultura humana, es decir que sirva a todos. Valorar la vida de las nuevas generaciones, salvaguardar el equilibrio del medio ambiente con el desarrollo científico, tecnológico y económico,  sin dañarlo; es decir deberán tener una visión ecologista, democrática y humanista. Ello implica el compromiso serio de considerar a la educación como un factor social capaz de revolucionar las estructuras económicas de los países en vías de desarrollo, considerarla como la vía estratégica social y democrática  para la conquista del nuevo hombre; apta para realizar ciencia y tecnología en cualquier rama del saber y proponer alternativas viables de solución a los problemas; con iniciativa, capacidad, liderazgo y en un nuevo marco axiológico centrado en el desarrollo de la persona.

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