sábado, 15 de enero de 2011

LA SOCIEDAD EDUCADORA EN EL ACTUAL GOBIERNO

Mg. Arquímedes A. Veneros Salinas

“Desde luego decir que todo el mundo educa no es novedoso ni constituye un gran aporte a la discusión, pues esto – de uno u otro modo – ha ocurrido siempre. Tampoco ayuda decir que todo el mundo es responsable, pues al meter al conjunto social en una bolsa volvemos a quedar como al principio. Por eso el esfuerzo debe ser definir los campos de influencia de los diversos actores sociales, intentar precisar sus papeles y responsabilidades, y avanzar en mecanismos prácticos que permitan que esas funciones sean asumidas de forma positiva” (Cajiao, 2001)
Cuanta verdad encierra dicha concepción. Aquí podemos clarificar la idea errónea de generalizar la corresponsabilidad de la educación sin que se definan los agentes intervinientes, los espacios, reglas y límites de participación como parte de un sistema de responsabilidad social.
En nuestro país, si bien es cierto, la Ley N° 28044, Ley General de Educación, capítulo VI, artículo 22° precisa que: La sociedad tiene el derecho y el deber de contribuir a la calidad y equidad de la educación. Ejerce plenamente este derecho y se convierte en sociedad educadora al desarrollar la cultura y los valores democráticos. Sin embargo, dicha aspiración es casi letra muerta. De aquí podemos deducir que, la norma legal, no precisa la concepción de sociedad ni mucho menos lo que se entiende por sociedad educadora, como en otras sociedades donde se apareja con la seguridad nacional, pero se las responsabiliza de:
a) Participar en la definición y desarrollo de políticas educativas en el ámbito nacional, regional y local.
b) Colaborar en la prestación del servicio educativo y en el desarrollo de programas y proyectos que contribuyan al logro de los fines de la educación peruana.
Go to fullsize imagec) Promover la creación de un entorno social favorable al aprendizaje y cuidado de sus miembros, desarrollando una cultura de responsabilidad y vigilancia ciudadana que garantice la calidad educativa y la ética pública.
Sin duda que los y las estudiantes de cualquier nivel educativo, como parte de una sociedad y de una nación, deben sentirse educados y protegidos por los diferentes agentes sociales responsables; es decir, usufructuar de los bienes materiales e inmateriales y la cultura producida por el hombre a escala mundial. Sin embargo, desde hace buen tiempo, la sociedad peruana, sus gobernantes, instituciones y leyes han entrado en una espiral de contradicciones y en un vacío de credibilidad que ponen en riesgo al país y su organización; el estado.
¿De qué sociedad educadora podríamos hablar si desde las esferas gubernamentales hasta los programas sociales brota, de mil maneras, la corrupción y los malos ejemplos? Un presidente abusivo que patea en las posaderas a un indigente, cachetea a un trabajador voluntario, insulta a los maestros, encubridor de corruptos…sostiene que ¡la plata viene sola!, discriminador y falso demócrata; recordemos cuando dijo que los hermanos de la selva eran... ¡Gente de tercera categoría! ¿De dónde proviene la inseguridad ciudadana?
También se anota en el artículo 23°, de la mencionada ley, que: los medios de comunicación social deben contribuir a la formación ética, cívica, cultural y democrática de la población mediante la difusión de contenidos que respeten a la persona humana y su dignidad. Para tal fin, en sus códigos de ética toman en cuenta los principios y fines de la educación peruana.
Los peruanos, lamentablemente, anochecemos y amanecemos con información televisiva, radial  y escrita irrelevante. Muertes, insultos y corrupción por todos lados. Son muy escasos los medios informativos y comunicativos que estimulan la criticidad y la autoestima colectiva. Si los hay son boicoteados, chantajeados y/o amenazados.
Algo semejante ocurre en los medios de comunicación social de propiedad del Estado, con insuficientes servicio a la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología. Se podría decir que la señal por cable es la mejor alternativa pero la inmensa mayoría de peruanos viven realidades muy disímiles y, en consecuencia, eso no es posible. Por lo tanto los programas televisivos de señal abierta, auspiciados por las empresas comerciales, no siempre contribuyen a elevar el nivel educativo, cultural, artístico y científico de las y los estudiantes y de las personas en general; por el contrario, promueven el pasivismo, el consumismo, la alienación, el individualismo, etc.
Desde mi punto de vista, y en base a las experiencias de otros países, se debe tomar en cuenta los grandes ejes dinámicos de comprensión del fenómeno educativo para asumir su responsabilidad social, estos pueden ser:
-       La responsabilidad colectiva y el sentido de lo público en la educación.
-       El papel del estado en el desarrollo del horizonte educativo.
-       La labor de los educadores y la diferencia entre la acción sindical y la acción gremial.
-       El papel del maestro como intelectual.
-       La función de la sociedad civil organizada en el desarrollo educativo.
-       El influjo de los medios responsables de comunicación e información.
-       Los y las estudiantes como protagonistas de los procesos educativos y sociales.
A nivel de las instituciones educativas deberá ser participativa y creativa, porque la sociedad interviene en forma organizada, democrática e innovadora, en la planificación, organización, seguimiento y evaluación de los instrumentos de gestión en cada una de las instancias de gestión descentralizada del sistema educativo, por intermedio de su respectivo Consejo Educativo Institucional (CONEI), el Consejo Participativo Local de Educación (COPALE), el Consejo Participativo Regional de Educación (COPARE) y otras organizaciones, públicas o privadas, de la comunidad educativa.
Esto significa pasar del análisis a la síntesis y de la crítica a la propuesta; para avanzar en el estado de derecho, para educar y reeducar a las viejas y nuevas generaciones y hacer retroceder las buenas voluntades de los gobernantes que se pierden en la maraña de sus intereses personales y de grupo y  en el océano de sus mentiras. 

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