sábado, 15 de enero de 2011

EL POTENCIAL HUMANO Y LOS PADRES NUESTROS DE CADA DÍA

Mg. Arquímedes A. Veneros Salinas

La sociedad, la familia y la educación en el Perú están en crisis; en emergencia nacional. Respecto a los primeros se observan altos niveles de burocratización, descoordinación y desarticulación. En relación a la educación, se tienen resultados desfavorables obtenidos por los estudiantes en las evaluaciones de comprensión lectora y razonamiento matemático. Nada niega que de los 28 millones de peruanos, muy pocos, estamos inmersos en el problema, confundidos y casi sin encontrar la luz al final del túnel.
Realmente es grave lo que padece el potencial humano de la nación y, dentro de ella, los estudiantes en el contexto familiar y social. No vivimos pues en un país de maravillas para el desarrollo de las actividades pedagógicas formales y no formales. Esto significa que la tarea educativa iniciada en el hogar, continuada en el colegio y extendida a la sociedad, no encuentra el apoyo ni los espacios democráticos necesarios para su reforzamiento por parte del estado y la sociedad civil.       
No cabe duda que sin clase dirigente y sin comprender la profundidad de nuestra problemática estructural, no podremos avanzar si no consideramos a la educación como la piedra angular del desarrollo científico y tecnológico que aproveche la cantera energética de la niñez y la juventud peruana.
La crisis de ideas recorre tanto las instituciones públicas y privadas; muchas corroídas por la creciente corrupción que amenaza con envolvernos a todos, como si todo ello fuera normal. Esto significa que la escuela o el colegio no están exentos de ello, ni la niñez o la juventud está libre de pésimos ejemplos de “liderazgo”. No está demás recordar a los gobernantes que han señalado caminos equivocados, alentando el desánimo y la desesperanza. Está claro, pues, que no se puede enseñar teóricamente los valores sino que debe ir paralela a la práctica diaria de actitudes positivas.
Bernard Baruch (1 940), sostiene que: “El arte de vivir consiste en eliminar los problemas sino en crecer con ellos”. Este es un mensaje claro acerca de que el hombre no es perfecto, pero que se hace grande en la medida que gestiona favorablemente y supera sus dificultades. Es cuanto buscamos transmitir a los adolescentes para comprender su compleja problemática, que sus sueños deben guiarse por un proyecto de vida y que pueden potenciarlo al interior de las instituciones educativas.         
Los docentes comprometidos, no solo con la tarea profesional, sino también con los padres de familia, pensamos que ellos requieren también nuestro apoyo y esto se concretiza en la ejecución de la “Escuela de Familias Proactivas”, espacio que nos permite aprender, junto a los estudiantes, que para comprender al hijo(a), debemos entender al padre y la madre. Este programa educativo no formal, ligado al Proyecto Educativo Institucional (PEI), permitirá promover el desarrollo de habilidades y destrezas; así como incentivar la práctica de valores que integre y fomente pautas de convivencia familiar e institucional saludables.
Enfrentar la problemática, implica el trabajo en equipo. Con el apoyo de docentes voluntarios y padres conscientes de su responsabilidad, pretendemos propiciar estilos nuevos y creativos de interacción familiar, parental y filial, que les permita expresar sus sentimientos y emociones para lograr mejores estudiantes y ciudadanos y elevar las competencias del potencial humano. Así, los y las estudiantes siempre dirán; ¡Gracias maestros y padres nuestros de cada día!
c � n �� H nsospechados del planeta, entre otras operaciones comunicacionales. Ni que hablar de los viajes interespaciales, la clonación, los trasplantes de órganos, alimentos transgénicos, los mismos que han trastocado los dogmas de antiguas confesiones religiosas y ser parte de serios debates morales entre sus líderes.         

Sin embargo, como afirman muchos investigadores sociales, ecologistas y educativos, estos espectaculares conocimientos,  a la vez que impactan fundamentalmente en el desarrollo de los sectores económicos monopólicos, también afectan negativa y notoriamente el desarrollo social, ambiental, educativo y cultural de los pueblos. Evidencias sobran, por occidente y por el oriente, es incuestionable que cuando se atenta contra la soberanía, los recursos naturales, los derechos humanos y ambientales, se quebranta el estado de derecho de las naciones y cuando fracasa la política, aparece la violencia y el negocio de la guerra y se olvidan de la diplomacia y los conocimientos descubiertos por tantos lideres de la ciencia; incluidos los políticos. De allí que, muchos de ellos, se niegan a firmar los tratados internacionales; a sabiendas de que ello permitiría reducir los niveles de contaminación mundial y salvar la Tierra, nuestra Pachamama.

En ese contexto de desequilibrio humano, científico y tecnológico,  la marcha hacia el desarrollo de las civilizaciones  se ven  alteradas y las teorías sobre gestión y liderazgo del conocimiento se ven traicionadas. Así, la búsqueda del bienestar por el hombre se convierte en una odisea, en un camino tortuoso, en una marcha llena de obstáculos que perturban, peligrosamente, el mundo intrapersonal, interpersonal,  las relaciones sociales, su dinamismo en el contexto de las familias y las esferas de la sociedad, la calidad de vida de las nuevas generaciones de estudiantes del campo y la ciudad y, la consabida modernidad y globalización,  entra en un descrédito a escala planetaria.

Sin duda que la gestión y el liderazgo siempre han acompañado al hombre y su accionar en el estado y, como tal, tienen un sello ideológico muy marcado cuando son implementadas desde el poder deshumanizado. Muestra de lo dicho son las denominadas sociedades del conocimiento (monopolios estratégicos de la ciencia y la tecnología) que en manos de los países altamente desarrollados trasfieren, a los estados pobres o en “vías de desarrollo”, su “modernidad tecnológica” cuando estas han sido superadas por nuevas tecnologías. Es decir que la gestión y el liderazgo de los conocimientos científicos y tecnológicos, en manos de los países del primer mundo, están orientados al beneficio de grupos privilegiados que olvidan a la gran mayoría de las naciones.

El panorama descrito no tiene por que seguir así. Pienso que con tanto conocimiento acumulado por la humanidad debemos vencer las profundas desigualdades que subyugan a los hombres, sin esperar nada a cambio, como lo hicieron muchos lideres en la historia universal. Es una burla a los ciudadanos del mundo galardonar anticipadamente, con óscares o nóbeles, a quienes no han solucionado ningún problema grave de la humanidad sino que, más bien, lo ha encubierto o profundizado; como ha ocurrido con el Presidente de Norteamérica.  Entonces, ¿A qué visión humana deben responder los líderes actuales? ¿Qué otra visión de gestión y liderazgo deben tener los nuevos lideres?

Pienso que, en ese sentido, los prohombres deberán aquilatar y comprender el conocimiento humano como una producción personal, social y de cultura humana, es decir que sirva a todos. Valorar la vida de las nuevas generaciones, salvaguardar el equilibrio del medio ambiente con el desarrollo científico, tecnológico y económico,  sin dañarlo; es decir deberán tener una visión ecologista, democrática y humanista. Ello implica el compromiso serio de considerar a la educación como un factor social capaz de revolucionar las estructuras económicas de los países en vías de desarrollo, considerarla como la vía estratégica social y democrática  para la conquista del nuevo hombre; apta para realizar ciencia y tecnología en cualquier rama del saber y proponer alternativas viables de solución a los problemas; con iniciativa, capacidad, liderazgo y en un nuevo marco axiológico centrado en el desarrollo de la persona.

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